El magno tapiz de 2007 deslumbró por ser el primero con un marcado carácter social y por convertirse en la alfombra de tierra más grande del mundo


El rostro del drama. Del que se encuentra perdido, con el futuro pintado de incertidumbre y el pasado anclado en el dolor. El rostro también, de la esperanza. De la manos ávidas de mancharse en el campo, de las sonrisas de quien confía en que, aún, no está todo perdido. Y una alfombra de arena. La más grande del mundo. No solo en dimensiones sino también, en ser todo corazón y solidaridad.

Figuras de arena del magno tapiz de 2007.

El magno tapiz de 2007 puso a la inmigración en el punto de mira. Y lo hizo de la mejor forma en la que lo había podido haber hecho: con un Rércod Guinnes. La alfombra de tierra de La Orotava fue ese año -con la obtención del certificado que así lo acredita- la obra de arena más monumental del planeta. Demostró así su importancia más allá de las fronteras villeras, dejando al mundo con la boca abierta y un mensaje ronroneando en la cabeza.

Diploma que acredita el Récord Guiness a la alfombra de este año.

Y es que esa confección fue la primera de la historia que tuvo un marcado carácter social. Desde una Isla de emigrantes se quiso tender una mano hacia aquellos que huyen de su hogar en busca de una tierra con promesas de futuro. En el lateral izquierdo estaban ellos, los que arriban en pateras jugándose la vida en el mar. A la derecha, los otros, los que que se quedan en su país con el corazón roto y la preocupación en la mirada.

En el centro, cuatro tapices más, cuatro mensajes más. Un indigente y unos pies que se aproximan a él; un niño cultivando que pone toda la esperanza de un mañana mejor en su trabajo; y unas jóvenes sonrientes a las que no les parece importar la raza ni la edad. En el espacio central, él, la figura del buen samaritano, símbolo de la solidaridad de los hombres.

La confección técnica

Ese año, la alfombra villera recuperó sus tres espacios tradicionales pero manteniendo el diseño de formas redondas que tanto sorprendió en 2006. En esa ocasión, el tapiz estaba conformado por seis tapices, tres centrales y tres menores, que formaban un triángulo entre sí. En la obra había también, numerosas cenefas de helechos y flores de pencón. Todo un juego de colores para adornar un dura realidad.

Flores y juego de colores en la obra de arte efímero.

Los símbolos

Para todo aquel que viera la confección de 2006 antes del Corpus Christi, la alfombra tenía cuatro esquinas de color crema. Sin embargo, el día señalado, desaparecieron. Dos finales diferentes para una misma obra y un mensaje escondido entre la arena: «Lo que se espera y lo que finalmente se encuentra».

El tapiz de tierra confeccionado para el Corpus Christi de 2007.

Así, los 975 metros cuadrados que ese año ocupó la obra villera la hicieron alzarse como la mayor del mundo. Sin embargo, fue lo que transmitió en esos metros lo que realmente la hizo grande.